Me encuentro donde la realidad por fin asecha
donde el silencio reina y el amor muere.
Donde los cuerpos dejan de ser lo que eran
y por fin conocen la realidad y rumbo de sus
vidas.
Me encuentro donde la efimería termina,
donde todas aquellas dolencias terrenales
Encuentran su fin
y por fin logramos terminar esta mísera
existencia.
Me encuentro donde los sueños son solo
lápidas
Todos los días huyo de este lugar,
sabiendo que igual hasta el voy a llegar.
También sé muy bien que lo único en común que
tengo con este frio letargo
es la tibia sensación de soñarte, soñar que
estas a mi lado,
soñar que lentamente nos besamos, soñar,
soñar, soñar…
A lo mejor que pronto juntos volveremos a
despertar.
Al frente tengo dos fríos testigos,
ya alejados de este cesante martirio,
ellos dos saben, todo lo que he dejado
y que por terco ya nunca estarás a mi lado,
Solo hasta que el tiempo decida tenerme
sepultado.
